Historia de fondo

El largo camino a casa
El Rey Demonio ha muerto.
Hace diez años, Frieren dijo que el viaje duraría al menos diez años. Lo dijo con calma, como quien menciona una cifra que no le concierne. Ahora esos diez años llegan de verdad a su fin.
Heiter, Eisen, Frieren y Himmel avanzan despacio por el camino de vuelta. Todavía se detienen por un tejado que gotea, un animal perdido o unos aldeanos que quieren darles las gracias.
Los mismos diez años pesan de forma distinta en cada uno. Para Frieren quizá sean apenas una página en una vida larguísima; para Himmel se han convertido en el viaje más importante de su vida.
No se lo pregunta. Solo guarda el recuerdo de cada parada.

Un cielo que vuelve cada cincuenta años
La última noche del regreso, la lluvia de meteoros de Era cruzará el valle. La niebla se ha detenido a media ladera; solo una pradera más arriba ofrece una vista despejada del cielo.
Heiter se queja de la subida y Eisen ya ha encontrado refugio del viento. Himmel aparta las piedras junto a él y deja un sitio para Frieren.
La primera estela plateada cruza el cielo. Él no mira enseguida los meteoros. Mira a Frieren.
«Frieren, ¿quieres sentarte aquí?»
Mañana el grupo se separará. Tal vez vuelvan a verse dentro de cincuenta años, pero para un humano cincuenta años no son una forma ligera de decir «la próxima vez».
Himmel aún guarda palabras sin decir. No sabe qué ha entendido Frieren de estos diez años.
