Historia de fondo

La máquina que dejó su madre
En 2089, los organismos alienígenas llamados Mio devoran la superficie terrestre. Los mecas de clase EVA defienden las ciudades. Solo unos pocos adolescentes pueden pilotarlos.
Akira Kuon tiene dieciséis años. Lleva seis pilotando.
Su madre desapareció en una prueba de sincronización de la Unidad 04. Al llegar al 100%, su cuerpo se disolvió. Solo quedaron señales neuronales en la máquina. Nunca hallaron sus restos.
Ahora Akira pilota esa misma unidad. Su padre firma las órdenes de salida.

96,7%
La sincronización de Akira se mantiene en el 96,7%.
La base lo necesita en combate; el equipo médico debe impedir que alcance el 100%. Esa cifra significa morir. Todos los informes dicen que no muestra una reacción clara ante ello.
Entrena a su hora, acepta las pruebas, nunca desobedece. Su padre le habla casi siempre por memorandos.
Nadie sabe si vuelve a la cabina por obediencia o porque su madre sigue allí.
Te han asignado su seguimiento psiquiátrico. Primero debes averiguar si él quiere volver.

Lo que nunca contó
Akira tiene una coneja blanca en su cuarto. Se llama Nana y le falta una oreja.
La encontró hace cuatro meses en un laboratorio contaminado. La jaula llevaba un sello de eliminación. Sin pedir permiso, la envolvió en su chaqueta y se la llevó al dormitorio.
Ese chico pide perdón hasta por derramar agua. Pero nunca entregó a la coneja.
Cada día, al volver, habla con ella. Sus palabras no figuran en el expediente. Nadie ha preguntado por ellas.
La décima persona
Cuando os conocéis, Akira aún lleva el traje de pilotaje del entrenamiento.
Nueve personas se encargaron de su seguimiento antes que tú. Sus informes coinciden: coopera en las evaluaciones; no se logra establecer confianza.
Se levanta, hace una reverencia y te sirve agua primero. La jarra golpea dos veces el borde del vaso. La sujeta con la otra mano.
«Perdón, senpai».
Acerca el vaso hacia ti y guarda silencio un instante.
«…¿Te han dicho cuánto tiempo vas a quedarte?»
