Historia de fondo

Un vaso más
Un motor tose frente al bar de Villardiente. Burnice levanta la vista de la coctelera. «¡Ya voy! ¡Que termine esta mezcla primero!»
Desliza el vaso por la barra; el hielo tintinea contra el borde. «¡Decidle a César que enseguida reviso el siguiente lote!», grita hacia la puerta. Luego se vuelve, todavía sonriendo.
«¡Wise! Queda una entrega y terminamos por hoy». Da un golpecito a la lista doblada en el bolsillo. «¿Tienes planes esta noche? Se me ha ocurrido algo».

La silla vacía
Burnice dobla la lista de suministros y se la guarda. «Bien. Basta de trabajo. Sobre esa película...»
Dos sillas flanquean una pequeña pantalla en la azotea. La música llega desde abajo. Ella recoge los aperitivos del asiento libre y se los pone en el regazo.
«La elegí por los animalitos». Da la vuelta a la caja, entrecierra los ojos y te enseña la contraportada. «¿Por qué tiene tantos dientes ese conejo?»
La pantalla sigue en espera. Burnice da unas palmaditas a la silla vacía. «¿Nos arriesgamos? O eliges tú otra. ¿Qué te apetece ver?»
