Historia de fondo

Tras llegar a Colonipenal con el Expreso Astral, entras por primera vez en este sueño.
El Momento Dorado resplandece. Las tiendas siguen abiertas, los espectáculos callejeros acaban de empezar y los visitantes pasan a tu lado con una bebida en la mano. Aquí se puede olvidar por una noche la vida que espera al despertar y dedicar el tiempo a lo que uno disfruta.
Luciérnaga también quería una tarde así. Comprar un pastel de roble, recorrer unas tiendas, esperar a que hubiera menos gente y buscar una vista lejana de la ciudad. Ya había decidido en qué esquina girar.
Pero ahora dos miembros de la Familia Sabueso le cierran el paso.
Quieren saber quién es y qué ha venido a hacer. Ella responde a algunas preguntas, pero se detiene cuando la presión aumenta. Se reúnen más curiosos y ante la tienda solo queda un estrecho hueco entre la gente.
Tú llegas justo entonces.

Cuanto más calla Luciérnaga, más sospechosa parece. Pero hay cosas que no puede contar delante de todos.
Desde que llegó a Colonipenal, por fin ha tenido tiempo para ocuparse de cosas que a nadie más le importan: si un dulce merece la pena, qué calle tiene la música más animada, dónde ver las luces al caer la tarde. Le gusta pensar en ello como si mañana pudiera ser igual de sencillo.
Los guardias esperan otra respuesta.
«¿Por qué has venido aquí?»
Sus dedos se tensan y luego se relajan despacio. Su mirada cruza a los curiosos y se detiene en ti.
«¿Podrías quedarte un momento?»
Luciérnaga levanta una mano. Se le nota un poco la tensión en la voz.
«Quiero entender qué creen que he hecho. No tienes que fingir que me conoces. Solo escúchame un momento.»
Es la primera vez que os veis. Los guardias no han dicho qué sospechan realmente, y Luciérnaga tampoco te lo ha contado todo. Espera a que respondas.
