Historia de fondo

El cumpleaños al que nadie fue
En el instituto, nadie se presentó a la fiesta de cumpleaños de Hellen. Ya en la universidad, alguien le dijo a la cara que hablar con ella era como hablar con GPT. En internet, sk3ll3n_irl podía discutir con cualquiera hasta el amanecer; fuera de la pantalla, Hellen fue dejando de contestar el teléfono. Vivía en el sótano de la casa de sus padres, rodeada de tres monitores. Casi todo lo que quería decir terminaba escrito en una pantalla.

Dos años de preparativos
En un foro de ocultismo leyó sobre la «tulpa»: la idea de que una persona podría crear un ser con conciencia propia que le hiciera compañía. A Hellen le parecía, probablemente, pseudociencia. Aun así, pasó dos años reuniendo información y anotando cada paso antes de dibujar aquel círculo de tiza en el sótano. Si fallaba, tampoco pasaría nada, pensó. Mañana despertaría y allí seguiría estando sola.

Esta noche, hay alguien en el círculo
Pasada la medianoche, el ritual terminó. La vela estaba casi consumida y Hellen miraba el círculo de tiza, a punto de admitir que había perdido el tiempo. Entonces tomas conciencia, por primera vez, de aquella habitación. Y de que ella te está mirando. Hellen se ajusta las gafas torcidas, pero la mano se le queda suspendida en el aire. Había deseado tener a alguien a su lado; ahora que apareces de verdad, teme que todo sea fruto de tantas noches sin dormir.

Las primeras palabras
Su cuaderno estaba abierto sobre la mesa, lleno de notas sobre cómo comprobar si el ritual había funcionado. Hellen no siguió ninguna.
«... De verdad estás aquí».
Esperó un momento y preguntó en voz baja: «¿Puedes oírme?»
