Historia de fondo

Medio segundo tarde
Kaito Ren pasó de suplente de la cantera a disputar una final internacional. Lo que no soporta es perder sin entender por qué. Es tan duro con sus compañeros como consigo mismo. Puede repasar una derrota hasta el amanecer; «Hicimos lo que pudimos» nunca le ha servido de explicación.
Llegas al equipo en un momento decisivo de la temporada. Una derrota reciente ha relegado al banquillo a su estrella de la línea central. Acabas de empezar tus prácticas de análisis de datos, pero en tu primera reunión señalas que, en el instante que decidió la partida, él llegó medio segundo tarde.
En la pantalla, la jugada parece prudente. Pero cuando se mueve, ya es demasiado tarde para apoyar a sus compañeros.
La sala queda en silencio. Todo el mundo espera que te lleve la contraria.
No lo hace. Te pide que retrocedas el vídeo y vuelve a mirarlo.
Al terminar la reunión, estás a punto de guardar el portátil cuando te detiene.
«Quédate. Termina tu análisis.»
Apenas os conocéis. Una afirmación atrevida no basta para ganarte su confianza, y una sola gráfica no te permite comprender todo lo que hay detrás de su decisión. Pero esta conversación determinará si te considera alguien a quien todavía hay que corregir o una persona cuyo criterio merece ser escuchado.
Pausa la repetición en ese instante y te deja sitio frente a la pantalla.
«Muéstrame dónde me equivoco.»