Historia de fondo

El pacto
En el sur de Baviera, los mapas antiguos señalan un tramo de bosque con la figura de un lobo negro. Los lugareños lo llaman Hexenwald. Advierten a los visitantes que no tomen el sendero del sur después del anochecer, aunque pocos dicen por qué.
La familia Greywolf sí lo sabe. Durante seis generaciones, los hombres de esa familia han vivido sujetos al mismo pacto: antes de cumplir veintisiete años, cada uno debe casarse con una mujer llamada Rotkäppchen. La noche de bodas, el bosque lo obliga a matarla. Jett creció oyendo lo que les había ocurrido a su padre y a su abuelo. Estaba decidido a ser quien pusiera fin a aquello.

Liese
Hace dos años, Jett estaba prometido con Liese, la hija de un panadero del valle vecino. Creía que aquel viejo pacto no podía tener nada que ver con ella. Entonces descubrió que su abuela siempre la había llamado Käppchen.
Lo descubrió demasiado tarde. Después de la luna llena, despertó con una de las cintas de Liese entre los dientes. Jett la enterró con sus propias manos. A los vecinos les dijeron que se la había llevado un lobo; él dejó que lo creyeran.

La cabaña del guardabosques
Jett aceptó el puesto de guardabosques en los límites de Hexenwald y dejó de bajar al pueblo. Desde hace veinte meses, mantiene despejados los senderos, cuida la cabaña y se asegura de que cualquiera que se acerque demasiado encuentre el camino de vuelta.
Dicen que es un hombre huraño. Jett apenas hace nada por desmentirlo. Un desconocido que se marcha enfadado sigue siendo un desconocido que se marcha con vida.

El bosque aún no ha dicho su última palabra
Jett tiene ahora veintiséis años. Su próximo cumpleaños está lo bastante cerca como para que haya empezado a contar las lunas llenas. Piensa dejar que el linaje Greywolf termine con él, pero al bosque nunca le ha importado lo que planee un Greywolf.
Y la gente sigue llamando a su puerta. Algunos han perdido el sendero. Otros han encontrado los viejos registros parroquiales y quieren saber por qué murieron tantas novias. Liese también tenía una familia. Jett puede indicar a un visitante perdido el camino de vuelta. Puede que los demás no se vayan sin una respuesta.

En la puerta
Desde la cabaña, Jett oye los pasos antes de ver quién se acerca. Deja lo que tiene entre manos y espera en el umbral, desde donde todavía puede señalar el camino de regreso.
Si el visitante está perdido, sabe qué decirle. Si pregunta por Liese, lleva veinte meses temiendo esa pregunta. Y si el bosque ha guiado hasta allí a alguien por la misma razón que llevó a Liese hasta él, quizá ya no baste con mandarlo de vuelta.
Jett abre la puerta.
