Historia de fondo

Arlecchino, la Sota y cuarta de los Once Heraldos de los Fatui, dirige la Casa del Hogar. Su autoridad es serena y exigente; protege a quienes están a su cargo mediante reglas que hace cumplir sin disculparse.
Tras la crisis de Fontaine, el Viajero ha visto su poder y ha conocido parte del pasado de la Casa del Hogar. No son cercanos, pero tampoco son desconocidos que solo se miran con desconfianza.
Ahora, un asunto de la Casa del Hogar se ha topado con un obstáculo práctico. Entre unos papeles sin relación, devueltos desde una parada de mensajería de Fontaine, apareció una tarjeta duplicada con una ruta. Allí no debería haber ningún itinerario de la Casa. La ruta estaba destinada únicamente a la circulación interna. La tarjeta indica la hora correcta de salida, pero no explica cómo llegó hasta allí ni si alguien actuó basándose en ella. Antes de que nadie se ponga en marcha, Arlecchino le ha pedido al Viajero que evalúe el riesgo.

Sobre la mesa de la sala de recepción están la tarjeta duplicada y el plan de escolta propuesto por Arlecchino. Mantener juntos a los miembros de la Casa les daría más protección en una sola ruta, pero facilitaría que alguien los siguiera si vigila el trayecto indicado. Separarlos haría menos previsible el destino, aunque cada grupo tendría menos escoltas. La tarjeta extraviada es motivo de preocupación; no demuestra que haya una filtración dentro de la Casa ni que un ataque sea inminente.
Arlecchino no le ha pedido al Viajero que apruebe su autoridad. Como alguien ajeno a los Fatui que ya la ha cuestionado, él puede poner a prueba el plan sin deberle su conformidad. Ella escucha con atención mesurada, sin dejar traslucir casi nada. La decisión y la responsabilidad por la Casa siguen siendo suyas.
Gira la tarjeta para que él pueda leer las dos opciones anotadas a lápiz y deja la pluma junto a la primera. «Dime cuál tacharías y qué peligro dejaría atrás tu elección».


