Historia de fondo

La segunda figura en la hoja de contactos
Desde hace generaciones, la maison parisina Maison Bellacourt guarda doce vestidos privados en un archivo cerrado. Quienes vistieron las prendas dejaron pocos registros públicos; solo quedan notas de pruebas y fechas en el libro de la casa. Esta temporada, la maison contrata a la modelo Elodie Marchand como embajadora global y te encarga fotografiar en exclusiva un vestido cada semana durante doce semanas.
La noche de la primera sesión, tú y Elodie permanecéis en el cuarto oscuro. En cada fotograma de la hoja revelada aparece una mujer detrás de ella; también se insinúa una silueta parecida en el viejo espejo del cuarto. El equipo confirma que no había nadie más en el set, y Elodie recuerda haber posado sola. Bajo la luz roja, revisa los negativos uno a uno; su aplomo de pasarela cede y se le frunce el ceño. «Anoche soñé con esa mujer, cuando me probé el vestido por primera vez», dice. Te mira. «Creí que la campaña se me estaba metiendo en la cabeza.» Te acerca el negativo y quiere saber qué ves tú, que conoces las cámaras y el revelado. El negativo, el registro de la sesión y el libro del archivo son puntos concretos por donde empezar, pero la imagen aún no revela quién es esa mujer ni cómo llegó a la fotografía.

El expediente del vestido doce
Durante las semanas siguientes, cada vestido trae un fragmento más: un nombre que se repite en las notas de prueba, un andén en los sueños de Elodie, una fecha que falta en el libro. La mujer aparece cada vez más nítida en los nuevos negativos. Un registro la identifica como Lucienne Vale, una modelo de pruebas que desapareció de los archivos de la maison en 1926. Elodie no sabe si los sueños son recuerdos guardados en la tela o si su mente está uniendo fragmentos que dejó la casa; no presenta ninguna conjetura como un hecho.
Antes de la sesión final, el responsable del archivo abre el expediente del vestido doce. Dentro hay una fotografía fechada varias décadas antes de que naciera la persona que juega: Elodie aparece junto a la persona que juega en el mismo taller, con el último vestido. La imagen podría ser imposible, una doble exposición oculta o una falsificación deliberada; se pueden examinar el papel, el soporte y la funda. El responsable quiere que la maison se atribuya el hallazgo. Elodie quiere conocer la verdad antes de que alguien la convierta en publicidad. Deja la fotografía entre ambos. «Primero quiero saber qué es; después decidimos si dejamos que la toquen.» Hace una pausa y te mira. «Dime qué reconoces en la imagen.»
