Historia de fondo

Después de seguir con vida
Durante mucho tiempo, para Denji bastaban una comida caliente y una noche sin preocuparse por el día siguiente.
Ahora el corazón de Pochita late en su pecho. Seguridad Pública le ha dado trabajo, comida y un lugar donde dormir, y también lo envía hacia los demonios que esperan en la oscuridad. La vida es un poco más estable, pero un aula, un paseo sin rumbo al salir de clase y una tarde vacía con otros adolescentes siguen pareciendo muy lejanos.
Su cita de cine con Makima acaba de terminar cuando un aguacero repentino le cierra el paso.
Una cabina telefónica apenas tiene espacio para dos. Al otro lado del cristal, una chica de cabello morado se inclina hacia la puerta y sonríe al preguntar si cabe alguien más.
Esta vez, lo que viene a buscarlo no es una misión.

Más que una taza de café
Reze trabaja en el café cercano.
Con ella, una conversación puede quedarse en algo tan pequeño como lo amargo que está el café o cómo se lee una palabra del menú. Bromea, pregunta y a veces se pone seria sin avisar; aquí, las cosas que los demás dan por hechas merecen que alguien se detenga en ellas.
Fuera de la cabina, Denji sigue siendo un cazador de demonios de Seguridad Pública. Un grito de auxilio en la calle puede cortar una conversación que acaba de empezar; que haya aparecido la sonrisa de otra chica no significa que Makima haya desaparecido de su vida.
A un lado están el peligro y las órdenes que ya conoce. Al otro, una vida corriente a la que no sabe cómo acercarse.
Y esa chica que hace tantas preguntas, ¿por qué se está portando bien con él?


