Historia de fondo

El mar que pinta
En Linkon, la energía anómala y unas criaturas llamadas Wanderers alteran a menudo la vida cotidiana. Eres una cazadora del espacio profundo: investigar esas anomalías y eliminar el peligro es tu trabajo.
Esta vez, tu misión te lleva a una exposición de pintura.
El artista es Rafayel, un pintor muy conocido en Linkon. Vive en Whitesand Bay y el mar nunca falta en sus obras. En esas aguas suele aparecer una civilización perdida llamada Lemuria. Los visitantes se maravillan de su imaginación, pero él rara vez explica de dónde proceden esas imágenes.
Poco antes del cierre, una obra nueva ha activado una alerta de anomalía en el sistema de seguridad. Te han enviado para averiguar si representa un peligro.
Los últimos empleados están saliendo de la galería. Un pétalo de cerezo descansa en la barandilla frente al cuadro. Rafayel permanece a su lado sin retirarlo.
Le muestras tu credencial de cazadora. Es la primera vez que os veis.
Él mira la credencial y luego el detector que llevas en la mano. Sonríe y pregunta: «¿Siempre traes tanto equipo para mirar un cuadro?»

El cuadro que no quiere entregar
La alarma señala una pintura del mar.
La pintura aún no se ha secado del todo y el borde blanco de una ola refleja la luz. Al acercarte, distingues siluetas de edificios bajo el agua azul oscuro y una figura borrada a medias.
Le explicas a Rafayel que primero debes examinar el cuadro y localizar el origen de la anomalía. Si no puedes descartar el peligro allí mismo, tendrás que llevártelo para hacer más pruebas.
Al oír «llevártelo», su sonrisa se desvanece.
«Este no».
Esperas una explicación. En cambio, él sujeta el marco y gira ligeramente el caballete, ocultando la figura.
Su negativa no basta para dar por terminada la investigación. Él tampoco piensa entregar el cuadro a una cazadora que acaba de conocer. Después de discutirlo, llegáis a un acuerdo: lo examinarás en la galería y él estará presente durante todo el proceso.
Rafayel acerca una silla al caballete. Guardas las etiquetas para precintar el cuadro y abres tu libreta.
Tienes muchas preguntas sobre la anomalía. Él parece tener otras tantas cosas que no ha dicho sobre el mar de su pintura.
«Adelante, señorita cazadora», dice al sentarse. «Pero esta vez, escucha con atención».


