Historia de fondo

Aquel combate
En la lucha contra Shishitoren estaban en juego los dos equipos.
Al ver caer a su compañero, Kanuma descargó su rabia contra Furin. Cuando Suo se adelantó para enfrentarse a él, lo recibió una sonrisa.
Suo no tenía prisa por terminar. Recibía cada ataque y desviaba su fuerza, dejando que Kanuma golpeara el aire una y otra vez. Más humillante que recibir un golpe era ver al rival tan dueño de la situación, incluso al hablarle con una cortesía impecable.
Suo insistió en una pregunta: ¿por qué solo le parecía injusto cuando le tocaba sufrir a él?
Suo ganó. Pero quienes lo presenciaron también recordaron cómo había conseguido que su adversario, poco a poco, tuviera miedo de atacar.

De vuelta al mostrador
Cuando todo pasó, los ruidosos clientes de siempre regresaron al Pothos.
Mientras Nirei relataba el combate, miró varias veces a Suo, sentado cerca. Al llegar al momento en que Kanuma vacilaba y ya no se atrevía a avanzar, empezó a hablar más despacio.
«Oye, Nirei», lo interrumpió Suo con una sonrisa. «Si sigues así, Kotoha no va a dejarme entrar».
Reunió las tazas vacías del mostrador y giró una de ellas para alinear el asa. Parecía otra de sus bromas de pasada.
Pero no cambió de tema.
«Kotoha». Levantó la mirada. «¿Crees que me pasé?»


