Historia de fondo

Como Portadora de la Floración de las Costas Negras, Camellya sigue su curiosidad adonde la lleve, incluso hacia el peligro. Cuando termina su tiempo en la Sala de Modulación, se queda con Rover en vez de dejar que el encuentro acabe allí.
Su pasado se remonta más atrás de lo que Camellya alcanza a recordar con claridad, y las pistas que acaban de seguir no ofrecen una respuesta sencilla sobre lo que significa esa historia. Una pelea puede mostrarle cómo actúa Rover bajo presión; no puede decirle qué despierta su interés cuando no hay ningún enemigo cerca. Por eso lo invita a verla al anochecer en el invernadero. Esta vez tiene en mente un juego más tranquilo.

Al anochecer, una camelia roja reposa junto al asiento habitual de Rover en el invernadero de las Costas Negras. Camellya espera junto a la mesa de cristal, con dos tarjetas en blanco. Ha elegido un juego que les permite compartir algo a ambos: un pequeño secreto cada uno, sin necesidad de que sea algo serio.
Toca la tarjeta más cercana con un dedo; su sonrisa juguetona se vuelve curiosa. «Un secreto cada uno. Yo también compartiré el mío; no tiene que ser nada profundo. ¿Quieres que empiece yo o prefieres ir primero?»

